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Mi Perfil
Ciro Annicchiarico
Lomas de Zamora - Argentina
Desde que empecé a valerme de una lapicera estoy atrapado por la vocación de escribir. El mundo se arma frente a mí cuando lo describo en un relato. No es que no pueda hablarlo, sino que cuando lo hablo lo sobrevuelo, mientras que cuando lo escribo siento que lo toco, que camino sobre el, que lo huelo y lo degusto, que lo combato y le hago el amor.
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Últimos comentarios de este Blog

26/12/14 | 20:37: Cesar Sauan dice:
Nuevamente estoy invitando a autores que me agradan sus trabajos a sumarse en los Libros Compartidos de mi taller ( www.cesarsauan.blogspot.com) para Editoras Dunken y AYE Bogotá Colombia...Si interesa solo escribeme un correo con la obra que deseas publicar ( poesìa o cuento breve 2paginas) o dejame elegir a mi entre tus trabajos publicados.... Espero respuesta por si o no. gracias cesarsauan@gmail.com
29/01/11 | 18:51: MONINA dice:
Hola, te felicito por todo lo que expusiste, todo me gustó mucho, me encantaría contar con vos en mi grupo de amigos, es por eso que te invito, puedes promocionarte exponiendo tus cuentos, poesías o escritos o tus sentimientos o tus sueños, te elegí además por ser de Argentina,Bs.As, me encanta valorar a nuestros poetas argentinos, no escribo pero me gusta leer poesías, reflexiones, frases, cuentos, relatos, textos breves, de todo un poco, en estos momentos estoy de vacaciones pero sino trabajo como psicopedagoga, por eso si querés formar parte de mi grupo de amigos: “PUNTO DE ENCUENTRO AMIGOS DE BS.AS”, si gustás conocernos, también podés decirle a alguien de tus conocidos o amigos, si quieren ser nuestros amigos y al igual que a vos si quieren mandarnos algo sobre:"El Verano", "Las vacaciones", "La playa", "El mar", "La Amistad", "Los Amigos", "El amor", "Estar enamorada" o que tengan que ver con estos temas y quieran además tener nuevos amigos, tener una linda amistad duradera, fiel e incondicional, si apostás a la Amistad y aceptás comprometerte con ella, te invito a que transites nuestro camino de la Amistad con nosotros a cambio te ofrecemos toda nuestra amistad, estar en las buenas como en las malas, ser una buena compañía a través de mensajes, Chat o en encuentros de grupo en salidas varias, nuestro lema es: “Unirnos por la Amistad” Creemos que es un pequeño y humilde aporte para “La Paz en el Mundo”, dale aceptás? Te estaremos esperando con toda la buena onda y amistad por siempre y yo con los brazos abiertos virtualmente y quizás algún día en persona para darte la bienvenida!Somos vecinos Yo soy de Temperley Coord.Gral.: MONINA Para Suscribirse: puntodeencuentroamigosdebsas-subscribe@gruposyahoo.com.ar
29/12/10 | 01:40: Nacho, de longchamps dice:
hermano me devore el libro en una noche, una tarde y un par de viajes del roca impresionante, hace rato que algo no me atrapaba asi, aunque me quedaron algunas puntas abiertas en el relato, esta bueno, muy bueno, tanto que me meti en la red a ver adonde te podia escribir es ttan del conurbano, que no se si se lo presto a algunos amigos de capital si lo van a vivenciar de la misma forma abrazo
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¿Qué se nos cuenta aquí? Como ocurre siempre en literatura, si los temas imp... Ampliar

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Es una ventana al mar, la mesa de un café a la mañana, balcón que da a la pendiente de un cerro, sillón con esa lámpara, camino de tierra en el monte.


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Un filamento casi imperceptible



Hace años, todavía estudiante, leía en la cocina un grueso tomo de derecho de las sucesiones. De pronto apareció mi hermana dando gritos. Algo había visto que le produjo repulsión. Me explicó y deduje lo sucedido. 

 

Michel dio un salto desde la silla en la que estaba apoltronada. Se lanzó sobre el insecto que desafortunadamente para él asomó una de sus antenas por debajo del cortinado. Se detuvo en un preciso corte del salto a pocos centímetros del lugar en que el escarabajo había quedado tieso. Tal vez el bichito barruntó por un instante su fatal destino. Michel aguzó su cuerpo en línea recta. Sus ojos vidriosos y fríos se clavaron en el objeto negro. Se fundió en mármol. Aunque los movimientos siguen, porque siempre hay movimientos. En la lejana quietud de una estrella o en la fugacidad de un acecho. La gata saltó como un resorte imprevisible. Detuvo una fracción de segundo su hocico ante la negra caparazón. Como si fuese un beso. En un relámpago atrapó y mordió y sacudió duramente. Los felinos sacuden a sus presas para desarmar su resistencia. Así las dominan y matan. Para disponer después de ellas con tranquilidad. Cerca de sus fauces, los cautivos ven en el animal la gigante y repentina monstruosidad, que se confundirá con el mundo, con todo el universo posible y final.

 

Michel era una gatita somalí azul, de hermosa cara, de pelo largo ondulado. Algunos mechones de color gris más oscuro le daban un tono atrigrado. Aunque dulce, un poco nerviosa y desconfiada. Como todos los gatos, sus lugares preferidos eran las faldas y los almohadones, y tenía sus favoritos. No perdonaba a quien se sentara en ellos, acometiendo en forma inmediata. Su higiene era insistente y sus rizos podían encontrarse en todos los rincones, casi ingrávidos, haciendo piruetas en el aire al paso de las personas. Aunque de tres años de edad, no era de esos animales cansados y duermos. Sus acechos, sus miradas, mostraban todavía la búsqueda de actividades lúdicas. Cada tanto saltaba para aquí y para allá corriendo presas. Jugaba con hilos, con las migas que caían de la mesa, con lo que robaba en furtivos ataques aprovechando nuestros descuidos. Y también con los insectos que desgraciadamente para ellos pasaban por sus dominios.

 

Michel era muy dulce. Salvo para el pobre escarabajo. Para el fue un gigantesco monstruo de medidas y fuerza descomunales. De conducta injustificada y perversa, de accionar asesino y brutal. Michel anduvo un buen rato con un trozo de pata enredada entre la comisura de los labios y sus bigotes. Eso fue lo que motivó el grito de horror de mi hermana, de esos que da siempre ante algo que la espante. “Salí de acá” gritaba, “salí de acá, ni te me acerques...!”.

 

Comprendí que el escarabajo venía obviamente del fondo de la quinta. Allí había estado durante varios días pendiente de un dificultoso ascenso al limonero, que por fin abandonó. Había llegado desde los límites del terreno vecino, atravesando penosa pero tozudamente decenas de metros, tal vez cientos. Provino de lejanísimos territorios de difícil ubicación. El domingo anterior había traspuesto la línea del alambrado, y cayó en un desnivel de la tierra. Ese desnivel fue obra de inconclusos drenajes y cortes a filo de pala que mi padre había intentado para emprolijar el parque. Jamás lo continuó. Desde el abismo del hoyo, el escarabajo intentó, entre mil intentos, ascender. Sus patitas traseras por horas y horas se sacudieron infructuosamente buscando escalones y peldaños propicios. Pero al fin superó las dificultades. Llegó al borde asomándose trabajosamente, como quien lo hace al filo de una pileta de natación. De un impulso decidido recuperó el terreno horizontal ayudándose con una de sus patitas traseras, tal vez fuera una de las que más tarde estaría en las fauces de Michel. Vadeó después altísimos bosques de pastos enmarañados, tropezó con troncos gigantes, se cruzó con temibles hormigas carpinteras, con dos palomillas gitanas, con una babosa e infinidad de troncos gigantes. El lunes logró apoyarse contra el vidrio de la puerta corrediza que desde el patio comunica con la cocina. Permaneció allí, paciente, por horas. Como si estuviera dormido. Alguien -pude haber sido yo o mi madre-, al entrar o salir dejó un resquicio. El escarabajo pareció despertar de su sueño eterno y aprovechó esos milímetros. Siguió así el largo viaje que se había propuesto, buscando su destino. El lunes descansó todo el día debajo de la butaca con faldones que está cerca de la entrada. El martes, avanzada la mañana, despertó nuevamente. Aprovechando la quietud de la casa emprendió nuevamente el camino. Se dirigió a la sala. Encaró el vasto continente de cerámicos y llegó a atravesarlo por completo, como un beduino lo hace en los desiertos septentrionales del Africa. A suficiente distancia se percibe la casi inexistencia del ser en medio del universo dorado. Michel se acicalaba distante y silenciosa, hundida en su almohadón. Indiferente, lamía y mordizqueaba una y otra vez su patita extendida. El escarabajo logró llegar a la pared opuesta del ventanal y se adentró tras los cortinados que barrían el piso. Emprendió entonces un recorrido de kilómetros, bordeando el zócalo detrás de las colgaduras. Buscaba terminar su empresa, o tal vez agotar solo un camino hacia ella, no se sabrá. De pronto –jamás se sabrá por qué- se detuvo ante un filamento casi imperceptible que sobresalía del lino, y giró hacia el. Un cuernito se le asomó por debajo del cortinado. Escuchó entonces un golpe apagado por las plumas y un movimiento de maderas arrastradas por el piso. Se vio sumergido de pronto bajo una oscura noche de sombra, como si hubiese vuelto al fondo del hoyo. Sintió el contacto de una brisa cálida y húmeda que lo embargó como un rocío estival. Y un golpe, y el horror de una pavorosa agitación, y nada más. Un monstruo gigante fue su mundo, todas sus historias y su universo final por un instante. Pero a la suficiente distancia, seguramente, nadie supo ni sabrá nada de el. Ni siquiera nosotros, que no vimos ni conocimos ninguno de los sucesos relatados, salvo mi hermana cuando vio a Michel con la patita enredada en sus bigotes. Aunque sin saber siquiera el despojo de qué bicho sería, ni de qué jardín.

 

Hoy, cuando tampoco Michel existe más, recuerdo que diez días más tarde de ese episodio se reunió la mesa ante la que debía rendir derecho de las sucesiones. Mientras estaba en capilla esperando que me llamasen para comparecer ante al tribunal examinador, mi cabeza volvía una y otra vez a la patita del escarabajo en las fauses de Michel.

 


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Comentarios de nuestros lectores - Escribí tu comentario
30/10/09 | 16:16: Rolando Martiñá dice:
Muy bueno lo tuyo, Ciro...! Incluido especialmente el perfil... Me hizo acordar de la frase de un personaje de cien, que eligió para su epitafio: "Que se diga de mi que tuve con la vida una pelea de enamorados..." Te invito a visitar mi blog "lapacienteimpaciente". Hasta cualquier momento. Rolando
rmartina@fibertel.com.ar
 
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